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Llegar a la Antártida es toda una aventura, y existen dos maneras principales: viajando en avión o en barco. Ambas opciones comienzan con un vuelo internacional desde Madrid hacia Buenos Aires y luego conectan con Ushuaia, la ciudad más austral del mundo y puerta de entrada a las expediciones antárticas. A continuación te contamos todo lo que necesitas saber sobre cada modalidad, con ventajas, desventajas y curiosidades.

Llegar en avión: velocidad y comodidad

La opción de llegar a la Antártida en avión permite aterrizar directamente en la Península Antártica evitando la travesía por el Pasaje de Drake. Esto se traduce en más tiempo para explorar y menos días de viaje.


El viaje comienza con el vuelo desde Madrid a Buenos Aires, de unas 12 horas, seguido de la conexión a Ushuaia (3 horas y 35 minutos). Desde allí, se toma un vuelo especializado hacia una pista preparada en la Península Antártica desde Punta Arenas (Chile). Este tramo está sujeto a condiciones meteorológicas estrictas, por lo que la flexibilidad y la coordinación con la agencia son fundamentales.

Ventajas del avión:

Se ahorra tiempo, permitiendo dedicar más días a explorar la Antártida.
Mayor comodidad, sin riesgos de mareos durante la travesía marítima.
Perfecto para quienes quieren centrarse en la experiencia terrestre, como caminatas entre colonias de pingüinos o excursiones en zodiac.

Desventajas del avión:

Los vuelos dependen del clima extremo del continente, por lo que pueden sufrir retrasos.
Se pierde la experiencia de cruzar el emblemático Pasaje de Drake.
Capacidad limitada: los vuelos directos suelen ofrecer menos plazas que un barco de expedición.
Coste sustencialmente más elevado y cancelaciones o retrasos constantes debido a la climatología.

Llegar en barco: aventura clásica y travesía histórica

La forma más tradicional y, para muchos, más memorable de llegar a la Antártida es por mar. A bordo de un barco de expedición, se zarpa desde Ushuaia y se navega por el Canal Beagle y el Paso Mackinlay hasta alcanzar el Pasaje de Drake, considerado uno de los tramos marítimos más emblemáticos del planeta.


Cruzar el Pasaje de Drake ha sido siempre un hito para los marineros: generaciones de exploradores lo enfrentaban como prueba de resistencia y habilidad, y se cuenta que algunos se hacían un pendiente o pequeño ritual al lograrlo, como señal de respeto por estas aguas legendarias. Hoy, los pasajeros a bordo disfrutan de esta travesía con la seguridad y comodidad de los barcos de expedición modernos, pero siguen siendo testigos de un mar que conserva su fama de desafiante.

Ventajas del barco:

Experiencia completa: Además de llegar a la Antártida, vivir la travesía por el Pasaje de Drake es una experiencia histórica y única.
Fauna y paisaje en ruta: Durante los días de navegación se pueden observar aves marinas, ballenas y, a menudo, glaciares y témpanos de hielo.
Actividades a bordo: Charlas educativas sobre geografía, fauna y conservación, talleres de fotografía y observación de la fauna desde la cubierta.
Coste más económico y mayor seguridad de salida en el día acordado.

Desventajas del barco:

La travesía completa puede añadir 2-3 días al viaje total.
Posible malestar por el movimiento del mar, especialmente en el Pasaje de Drake.
Algunas excursiones en tierra pueden cancelarse por condiciones climáticas extremas.
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